En la localidad de Calabazanos, a 5 minutos de nuestros hotel encontramos el Monasterio de Nuestra Señora de Consolación cuya horizontalidad de sus edificios, su aparente falta de monumentalidad y la recia tapia que los circunda y casi oculta, no permiten apreciar desde el exterior las dimensiones del conjunto, que salvo la iglesia, abierta al culto diario con feligresía secular, están sometidos a régimen de clausura. Ahora bien, el monasterio esconde una notable fábrica arquitectónica y un patrimonio artístico que, sin embargo, ha menguado mucho desde sus tiempos de esplendor, cuando la casa de los Manrique hacía generosas donaciones de mobiliario litúrgico y devocional.

Una de las joyas artísticas exclaustradas, malvendida a un anticuario en los años 30 del siglo XX –y cuya devolución las monjas han pedido amistosamente-, es el Políptico de Santa Clara, un conjunto flamenco formado por seis pinturas sobre tabla y talla de la santa de cuerpo entero de hacia 1500, que hoy se encuentra en el Museo Frederic Marès de Barcelona. También han desaparecido de las estancias monacales la conocida como la Virgen del Pimiento, talla gótica de principios del XV entregada por Álvaro de Luna a Juana Pimentel como regalo de boda e igualmente conservada en el Museo Marès, así como tapices, objetos de orfebrería litúrgica y el artesonado que cubría la Sala Capitular.

 

El monasterio cuenta con dos claustros, de los cuales uno es gótico y el otro renacentista, ambos del siglo XVI. El claustro gótico se compone de crujías formadas por arcos apuntados y cubiertas con bóveda de arista estrellada, y en él se encuentra colocado el sepulcro de la fundadora, Leonor de Castilla y Alburquerque, fallecida en 1470, y que es una obra realizada en piedra que conserva restos de policromía. Leonor de Castilla es representada como hermana clarisa, con las manos unidas en actitud orante, y su estatua yacente está realizada en alabastro. Se atribuye este sepulcro al escultor castellano Alejo de Vahía. El claustro renacentista presenta cubierta arquitrabada apoyada en columnas de tipo toscano.

Lucillo sepulcral de estilo Cisneros, colocado en el coro.

La iglesia, única parte visitable del monasterio de la Consolación, es el elemento más moderno del convento. Se trata de un templo barroco del siglo XVII construido con aparejo mixto de piedra y ladrillo. De moderadas dimensiones, su aspecto exterior es además austero, características que animaron al periodista José Alonso de Ojeda a referirse a la Consolación de Calabazanos como “El Escorial de Adobe”.

El templo consta de una sola nave de cuatro tramos y se cubre con bóveda de cañón con lunetos y apoyada en cornisa y pilastras. Las plementerías del abovedamiento están enjalbegadas como los lienzos de los muros, y decoradas con yeserías geométricas pintadas en ocre, según el gusto del barroco avanzado del siglo XVIII. El mobiliario interior consiste en tres retablos barrocos dorados: el Mayor, que contiene nueve motivos escultóricos distribuidos en sus tres calles y tres cuerpos, y los dos retablitos gemelos situados el uno en frente del otro en los lados del Evangelio (norte, por donde se accede al templo, y de la Epístola (sur). El retablo del lado del Evangelio está presidido por una imagen de Nuestra Señora de la Consolación, del siglo XV.

El coro consta de una parte alta y otra baja o sotacoro, y ocupa los dos primeros tramos de la nave. En este espacio, separado del resto de la iglesia por una doble reja de forjado, se halla colocado un sepulcro de tipo arcosolio de estilo Cisneros. En el fondo del sepulcro aparece un relieve renacentista que representa una escena de la Sagrada Familia con la Virgen María, Santa Isabel, el Niño Jesús y San Juanito; en la parte superior trasdosada, una artística celosía cubre este lucillo sepulcral, realizada por el yesero mudéjar Braymi, quien también revistió el sepulcro de bulto yacente y estilo plateresco de Inés Manrique, fallecida en 1535, y esposa del Adelantado de Murcia Juan Chacón.

En el coro están también enterrados los hermanos Aldonza, María y Gómez Manrique, hijos todos ellos de la fundadora del monasterio, Leonor de Castilla.

El Refectorio de las monjas está presidido por un Crucifijo gótico del siglo XV. El monasterio conserva un archivo con documentos históricos de carácter médico; son fondos (apuntes, recetarios, prescripciones) generados por los cirujanos y médicos que atendieron a las moradoras del cenobio a lo largo del tiempo.

La ermita dedicada al Arcángel San Miguel, edificada en la segunda mitad del siglo XVI, está situada dentro de la huerta monacal, que además de las tierras de labor posee un palomar, un pinar, un estanque y dos grandes bodegas de la época en que los benedictinos habitaban el cenobio.

 

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